Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Seleccionar página

Con el estudio hecho sobre los tipos de desarrollo económico que han existido en la historia podemos inferir el modelo en el que estamos actualmente en México.

Ahora que estamos a punto de un nuevo cambio (nov. 2, 2018) veremos alternar el sistema económico, de un neoliberalismo a un sistema keynesiano que se implantará como medida de protección económica.

Es importante notar que no existen sistemas económicos perfectos, y, si bien algunos dan ahora mejores resultados, ha sido en el transcurso de la historia donde se han puesto a prueba sus bondades como sus desventajas.

Tratando de ver el contexto histórico en el que se implantaron las teorías de desarrollo económico, comprenderemos mejor el quid de su gestación y su espíritu.

A mi parecer las teorías de desarrollo económico no son conceptos que vayan a desaparecer totalmente; son, por así decirlo, evolutivas, y se van moldeando conforme las necesidades humanas lo requieren.

Empecemos con el llamado Liberalismo, el cual es la base más primitiva de la economía.

Su etiología es básica, totalmente pragmática, situando al ser humano en un nivel pedestre y elemental, donde no se esperaba mucho de su pensamiento, de su valor y de su capacidad de integrarse socialmente, y ver a los demás seres humanos como sus iguales. La alteridad no era una capacidad desarrollada en esos estados primigenios de la economía.

Cuando Adam Smith propone en su libro “La Riqueza de las Naciones” las corrientes pensadas de “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer y dejar pasar), propone un estado de cuasi impunidad y de dominar por la fuerza económica a otros seres humanos con la connivencia de la divinidad.  Por supuesto, ellos no lo veían así, porque, fue en un periodo de expansión económica en Europa, estando la Revolución Industrial en ciernes y con continentes extensos para conquistar…

Las teorías del modelo liberal me parecen dotadas de un cierto nivel de infantilismo donde el ser humano no se quiere responsabilizar de lo que hace con otros seres humanos y con su entorno ecológico; como infantes narcisistas, sólo se busca el placer de la ganancia, del dinero y la riqueza material.

A pesar de esto, no se debe sacar de contexto la forma de operar del liberalismo, ya que, responde a un tiempo de autoconocimiento humano, donde, gracias a la ambición por las ganancias, el ser humano se aventuró a investigar, desarrollar y conquistar al mundo.

Es el Liberalismo la muestra de que sin conocimiento de la economía, el ser humano puede crear un “Frankenstein”, el cual puede volverse contra su creador; al tiempo de desarrollar este sistema económico, sus corifeos se daban cuenta de que, como daño colateral, la misma ambición que los había hecho crecer, ahora podía acabarlos con la creación de monopolios y otras taras económicas adherentes.

En contraparte y como respuesta a una necesidad humana, nace el “Materialismo Histórico”, el cual, intenta descifrar donde está el origen de la desigualdad económica y social del individuo.

Ya era insoportable para la mayoría de los seres humanos el trabajar en condiciones de esclavitud disfrazada, – y al mismo tiempo legalizada-  en los mismos viejos lugares donde se habían  promovido la “Libertad”, la “Fraternidad” y la “igualdad”.

Hordas de seres humanos,- hombres, mujeres y niños-, fueron arrancados de sus lugares de origen, donde, quizá vivían más o menos de forma apacible, para arraigarse en las grandes urbes, y ser desposeídos de tierra, casa y familias. Una vida de hacinamiento y esclavitud se hacía presente para “el hombre blanco”, el cual sufría por causa de la codicia y la ganancia económica.

Carlos Marx y Federico Engels se dan a la tarea de descifrar dónde está el origen de esa injusta repartición económica, el porqué hay “ciudadanos de primera y de segunda”, cuál es el “valor” de un producto, y que la única forma de generar riqueza es a través del trabajo.

El trabajo de Marx y Engels nos sirve, hasta el día de hoy, para darnos cuenta cómo la cuestión económica puede someternos a un nivel de esclavitud amable sin que lo podamos percibir. Aunque se ha dicho que el “marxismo ha muerto”, lo cierto es que sigue permeando  la cultura hasta el día de hoy.

En los años treinta del siglo veinte, debido al colapso del capitalismo (no había sido ni el primero ni el último) y viendo que el “capitalismo”  no daba la respuesta que se necesitaba, varios economistas se dieron a la tarea de explorar dónde podría estar la solución a sus problemas, pero rechazando el fantasma del incomprendido socialismo y su fase ulterior el comunismo.

Los economistas en Europa estuvieron trabajando para desarrollar un producto de corte liberal pero que pudiera resolver sus problemas inherentes; la solución fue encontrada por el inglés John Maynard Keynes, quien en su obra, “Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero”,  expone que con el trabajo en conjunto del Estado y con la inversión privada, se pueden alejar a  los fantasma de las crisis económicas, de las recesiones, de la inflación y del desempleo.

La mayor parte de los gobiernos industrializados del primer mundo toman el “modelo keynesiano” y lo aplican con grandiosos resultados que durarán décadas.

El modelo keynesiano, básicamente dice que el Estado tiene obligación de participar en la vida económica de un país, de regularlo y de invertir dinero siempre, para que se genere empleo en forma permanente, de tal forma que no haya los problemas financieros que se dieron antes.

Dijo Keynes que al hacer inversión en la Educación, la Salud, la Previsión, la Asistencia y la Infraestructura, las sociedades se protegían dándole empleo a la gente y emitiendo recursos para permitir el ahorro y el empleo.

Tiempo después llega la teoría del Humanismo.
Si bien esta corriente ideológica no es nueva, su intento de adaptación en el mercado sí lo es.

El Humanismo es una forma de pensamiento que surge entre los siglos 13 y 14 en Europa, que, cansada de su yugo cristiano, empieza a ver al ser humano como el centro del universo, quitándole al Dios (al Dios cristiano) el protagonismo de sus vidas.

Esta teoría antropocéntrica pone, como su nombre lo dice  –no al hombre, sino a hombre y mujeres- en el centro de la atención. No es más “Dios” o alguna divinidad quien debe regir los destinos humanos.

En el siglo veinte, los economistas buscando alternativas para toda la gente (y sospecho que nuevamente para alejar el fantasma del comunismo), se empieza a acercar al Humanismo a la economía.

El Humanismo que había pasado sin ser reconocido por El Renacimiento, encontró en el siglo veinte quien lo rescatara, pero mimetizándolo con adjetivos como “marxista”, queriendo integrarlo con pobres resultados.

La idea básica del Humanismo es- según algunos libros-  un “Socialismo con rostro humano”, ¡ja!; ¿no era mejor decir “capitalismo con rostro humano”?;  en esencia se busca proteger al ser humano de la voracidad del capitalismo, (algo que ya había intentado de muy mala forma en el socialismo, pero que básicamente iba hacia el mismo rumbo).

El humanismo dice que primero, el ser humano es humano, antes que ser un ser vivo básico y pedestre, ávido de dinero y ganancias, sin importarle la sociedad, como se proponía en el Liberalismo. El ser humano, no es una máquina de hacer dinero, tiene responsabilidades ecológicas, con su otredad (social)  y consigo mismo.

El Humanismo tuvo cuatro derivaciones que por tiempo y espacio no agregaré aquí.

Recientemente he visto algunas mini-organizaciones que han tomado el Humanismo como forma de negocio con, al parecer, buenos resultados.

Básicamente este tipo de economía trata de rescatar al ser humano de los tratos vejatorios de las jerarquías anquilosadas de capitalismo.  No hay patrones, no hay empleados, todos ganan lo mismo dentro de una empresa. A nivel de gobierno se promueve la igualdad y la transferencia de recursos para poder tener sociedades más justas y equitativas.

Aunque el Humanismo no es la “panacea” que todo lo arregla, es posiblemente el camino que se necesita para mejorar a la humanidad.

Hoy, todavía el liberalismo muestra su fuerza, pero si se sabe combinar con otras teorías, en un futuro próximo se tendrán mejores resultados.

En México, a diferencia del pasado, donde hubo problemas por cuestiones de cambios en los precios del petróleo, políticas ambientales y la gran corrupción inherente de un gobierno anquilosado y autoritario, ahora se tendrá un gobierno que ya fue probado con anterioridad, que conoce los fallos del pasado y que implantara gerencias públicas de alto nivel, para lograr su cometido.

En este nuevo gobierno, parece que convergerán estas cuatro teorías económicas expuestas anteriormente.

México será un laboratorio de experimentación, el cual estoy ansioso por ver…

¡Cuánto aprenderemos de la Economía próximamente!

Fuentes:

UNADMEXICO. (2017). «Economía y Desarrollo Unidad 2. Teorías del Desarrollo«. Oct 25, 2018, de UNADMEXICO Sitio web: https://unadmexico.blackboard.com/bbcswebdav/institution/DCSA/BLOQUE2/PPS/01/PEDE/U2/Unidad%202%20%20Teorias%20del%20desarrollo_Contenido.pdf