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Introducción:
Actualmente, en el 2018, el ciudadano promedio de México está más cerca de los gobiernos que en toda su historia anterior.

Debido a la difusión del internet, de las redes sociales y de las “TIC’S” (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), gran parte de la población mexicana está al tanto del proceder de las instituciones gubernamentales, hace trámites en línea, obtiene información, y sobre todo, se involucra y se vuelve un ente más politizado.

Gracias a estos cambios tecnológicos fue como hubo un cambio sustancial en México el pasado 01 de julio del 2018, las redes sociales fueron el artífice del cambio de un partido político anquilosado, caduco y señalado por su alta corrupción, cambiado por otro prácticamente en ciernes, pero que las redes sociales se encargaron de fortalecerlo.

Con el reconocimiento a las redes sociales, las cuales tomaron la información de noticieros, quienes a su vez tomaron la información de los nuevos Gobiernos Electrónicos, <<creados a partir de la llegada del presidente Vicente Fox al poder (2000)>>, los mexicanos pudimos saber sobre los actos de corrupción del gobierno del presidente Peña Nieto, que, -gracias a los registros en diversas instituciones y dependencias gubernamentales-, se pudo saber de su “Casa Blanca”, o de la “Estafa Maestra”, entre otros tantos desfalcos al erario.

Esta es una muestra para darnos cuenta de que las tecnologías en la administración pública tienen múltiples funciones, y que se tienen que seguir desarrollando para conectar a la mayor parte de mexicanos en tiempos venideros.

Nos menciona, Carla Bonina, que el uso de tecnologías de información y comunicaciones es propuesta por la Nueva Gestión Pública (NGP), no sólo para promover la eficiencia y la eficacia en los procesos públicos, sino también para “fomentar la transparencia y rendición de cuentas mediante la participación ciudadana” (Bonina, 2005), y en última instancia la Democracia.

Es esta nueva concepción del gobierno la que permeará en la mente de las nuevas generaciones de ciudadanos, donde el Estado brindará información y ayuda a la población; también les alentará a participar de forma proactiva, ya que, los gobiernos en turno buscarán prevalecer en el mando, y la mejor forma de hacerlo es estando en la preferencia de los electores, quienes juzgarán su trato, pero también su honestidad, y transparencia gobernando.

En el texto que leímos de Carla Bonina, se ve un Gobierno Electrónico en ciernes, con fallos y aciertos. Hay que recordar que el escrito fue hecho en del 2002 al 2005, y que muchas tecnologías no habían aparecido, como los “teléfonos inteligentes”, las aplicaciones para móvil (apps), así como infinidad de hardware y software atingente que cambian las concepciones de las tecnologías, del 2005 al 2018.

Plantea Bonina, que en México, el Gobierno Federal había implantado sitios en internet para tratar de simplificar y hacer más transparente la gestión pública; hoy, casi trece años después, podemos ver algunos avances para obtener información, y gracias a ellos saber de la corrupción del actual gobierno de Peña Nieto: los investigadores pidieron información a las instituciones pertinentes, buscaron, y consiguieron “datos comprometedores” por internet que en otras épocas no hubiera sido posible obtener; en la otra mano, los “institutos de transparencia” han sido parciales y discrecionales con la información.

Muchas organizaciones (como Derechos Humanos), han tenido que presionar, a nivel nacional o internacional para que las instituciones provean la información, la cual, los ciudadanos tenemos derecho – y obligación- de conocer.

Por tanto, aunque los avances son lentos, también es cierto que son sin retorno.

Las sociedades en México ya no se conformarían con el ocultamiento de información, y menos tolerarían un retroceso tecnológico en las instituciones.
Conclusión: Es la obligación de los gobiernos en México, tanto federal, estatal y municipal, otorgar información y servicios a los gobernados para garantizar el bienestar, pero además, la transparencia y la rendición de cuentas.

Los gobiernos están obligados a promover – al igual que los ciudadanos- la participación activa de la sociedad en todos los temas gubernamentales. No se puede seguir con la primitiva idea de que el gobierno se comporta en forma “paternal” y los ciudadanos, negándonos a crecer, sólo nos dedicamos a vociferar y renegar contra los malos gobiernos. ¡No! Ahora la participación ciudadana es activa y premiará o castigará a las entidades gubernamentales dependiendo de su desempeño y acercamiento con los gobernados.

Es obligación de nosotros, los ciudadanos, conocer y usar las tecnologías, investigar, hacer alianzas ciudadanas, estar informados y participar en los nuevos gobiernos electrónicos y la nueva Gestión Pública.

Referencias: Bonina, C. (2005). «Tecnologías de información y Nueva Gestión Pública: experiencias de gobierno electrónico en México». (CIDE, Ed.). México; D.F.